11 de Septiembre.

Las cosas no están claras (y no voy a hacer incapié en eso porque es bastante absurdo). Sólo voy a escribir sobre lo esperanzante que es pensar en cosas como un mundo propio y solitario, mío y egoísta. No estaría nada mal vivir (hoy) cual hermitaño en la montaña, siguiendo mi irrefutable condición de lobo estepario.
Las relaciones humanas son lo más cansador que hay, y a mí me tocan muy variadas. Por un lado no está mal, porque hace que uno no se aburra tanto, pero por el otro... no está bien sentirse un títere de quiénsabe quién.
Así que hoy me quiero despojar de todo, de todos. Salvo de mis libros, películas y discos, tan fieles a mí, tan mudos y verborrágicos. Los únicos que no fallan, ni histeriquean, ni aburren, ni alteran, etc. Sólo enamoran y acompañan, qué más quiero?.

2 de Septiembre

El viento y el frío de hoy fueron increíbles. Pocas cosas me entusiasman tanto como el ruido del viento. Aprovechando eso salí a que el frío me haga tajos en la cara mientras recorría las calles del bario (barrio? mmm...). Qué bueno estuvo, esas cosas hay que repetirlas; y qué buena compañía hacen los auriculares.