22 de agosto

Me duele agudamente la cabeza. También la garganta y tengo todos los síntomas de persona con fiebre. Hace un rato estaba leyendo y se me cayó encima un vaso de jugo de naranja, situación graciosa si las hay, pero a mí me resultó triste. Por supuesto que se me salieron algunas carcajadas, pero fue la gota que rebalsó el vaso (y que después se tiro al agua, que vendría a ser yo, mi cama y mis almohadones), lo que le faltaba a este día tan insoportablemete extraño.
Jeff Buckley me da ganas de llorar, y me da algo de miedo. Hoy todo me da miedo. Recién leí algo así como que el miedo es el principio de algo, a partir del miedo está la búsqueda, por eso no hay que quedarse quieto sino que hay que enfrentarlo y pasar por ese tramo de dolor para poder superarlo. Me pareció muy sabio y cierto, por supuesto. Con suerte puedo aferrarme a eso que me ayuda para respirar un rato.
Cuando cae la realidad después de tanta hermosa fantasía, quedo totalmente desprotegida (y cuánto asco me da que haya quedado un verso).
No quiero tomar aspirinas ni nada de eso, pero bien que las necesito. También necesito silencio y no lo busco, todo lo contrario.

No hay comentarios.: