Algo escrito sobre y en un domingo ( y van...).

La hora de la muerte en vida es peligrosa. Lo de muerte suena trágico, lo sé, pero lo de vida aún más. La sensación se asemeja a la de estar enamorado o terriblemente ansioso por algo. En ese lapso de tiempo situado en otro muy específico (debe ser domingo, no hay otra opción. aunque algún feriado suele servir.) pueden pasar varias cosas: desde la absoluta nada, un todo bastante considerable o bien algún que otro suceso que contribuya a tan detestable sentimiento.
A mí me sucede en este instante: alguien aparece después de un tiempo y se nota, realmente, que nada es como antes; otro, inteligente y manipulando sus catacterísticas, regresa, lastima y se va.
Ya no me agradan estos jueguitos. Ojalá existiera Dios para poder agarrármelas con él.

No hay comentarios.: