Un borrador que sale a la luz

El truco es no pensar por hoy. Sentir mucho y pensar no es una buena combinación. Sólo pueden coexistir por separado y van a poder vivir en armonía en el caso en que ambas posibilidades sean equilibradas, pero mientras que alguna se destaque por encima de la otra, es posible que la guerra interna termine por desatarse.
Es más fácil adiestrar al pensamiento que al sentir, aunque usted no lo crea. Es cierto que también es difícil separarlos dado que la línea que los divide es muy estrecha, pero es el camino al equilibrio eterno y vale la pena intentarlo.

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