27 de agosto

Volvió M., no me había dado cuenta de lo mucho que lo extrañaba hasta que crucé las primeras palabras con él.

El domingo no me deja ver nada. Todo lo alegre y simpático de las últimas semanas se extingue por su culpa.

22 de agosto

Me duele agudamente la cabeza. También la garganta y tengo todos los síntomas de persona con fiebre. Hace un rato estaba leyendo y se me cayó encima un vaso de jugo de naranja, situación graciosa si las hay, pero a mí me resultó triste. Por supuesto que se me salieron algunas carcajadas, pero fue la gota que rebalsó el vaso (y que después se tiro al agua, que vendría a ser yo, mi cama y mis almohadones), lo que le faltaba a este día tan insoportablemete extraño.
Jeff Buckley me da ganas de llorar, y me da algo de miedo. Hoy todo me da miedo. Recién leí algo así como que el miedo es el principio de algo, a partir del miedo está la búsqueda, por eso no hay que quedarse quieto sino que hay que enfrentarlo y pasar por ese tramo de dolor para poder superarlo. Me pareció muy sabio y cierto, por supuesto. Con suerte puedo aferrarme a eso que me ayuda para respirar un rato.
Cuando cae la realidad después de tanta hermosa fantasía, quedo totalmente desprotegida (y cuánto asco me da que haya quedado un verso).
No quiero tomar aspirinas ni nada de eso, pero bien que las necesito. También necesito silencio y no lo busco, todo lo contrario.

21 de agosto

Puse Explosions in the sky, y me siento como esta canción que suena, y espero que al igual que ella yo pueda explotar en esta especie de diario íntimo pero con un poco más de onda (o no).
Hoy es un día raro, después de un fin de semana por demás ficcional (y por eso mismo hermoso). Esto de decir que el tiempo no existe no me ayuda tanto; ahora mismo estoy pidiendo, implorando por una máquina para retroceder el tiempo. Si la tuviera lo haría una y otra vez, repetiría las mismas situaciones y haría cosas que no alcancé a hacer. Me siento bastante vacía, sabía que el feriado iba a funcionar como domingo. Ahora extraño todo y a todos (quizás -de seguro- a alguien con más ímpetud). Qué ganas de tomarme el primer micro y que no me importe nada. Sirvo bastante bien para esperar, pero no se le puede sacar el caramelo a un niño si recién se lo das. Siempre vivió sin un caramelo, pero si se lo ofrecen, lo prueba y le encanta, cómo se lo vas a sacar? quién sos para hacer eso? no ves que no le gusta y lo extraña?. Espero que no se olvide rápido de dicho caramelo, no me gustaría.
Me siento bastante muy vacía, no sé si esto pasó de verdad o fue parte de una conspiración para reírse de mí, o si en verdad lo que siento no es así y es eso que llaman confusión. Qué incertidumbre.
Hace un par de días vi a alguien que no veía hace mucho (bah, ya lo había cruzado en el mismo lugar y en casi la misma situación). Me puso triste, aunque más melancólica que triste. Solía quererlo mucho, aprendí de él, pero me faltó aprender la lección más importante que era la de saber tratarlo, y eso que pensaba que lo sabía bastante bien. Estaba equivocada, creo. Ahora lo pienso y lo extraño, siempre tan singular, aburrido y gris. Todo como yo, una y otra vez. Hace un año lo fui a visitar, ahora lo recuerdo como algo incómodo, pero creo que tan mal no estuvo. Es decir, estuvo como dos personas aburridas y grises pueden estar un domingo. Hicimos un buen papel, pues ambos nos agradecimos la compañía y lo bien que la pasamos. Otras personas (con otras catacterísticas distintas a las nuestras) la hubieran pasado horrible en una situación así. Dije que lo extraño? creo que sí; y si no es así se nota.
Me gusta escribir, una persona que admiro increíblemente me dijo que me largue, que lo mejor era probar y copiarse de quienes admiramos o algo así. Y sí, me sale escribir hoy, pero creo que no estoy copiando a nadie, al menos no conscientemente. Si lo haría, estaría escribiendo lo mismo pero mejor y esas cosas, pero no es lo que me interesa ahora.

Algo escrito sobre y en un domingo ( y van...).

La hora de la muerte en vida es peligrosa. Lo de muerte suena trágico, lo sé, pero lo de vida aún más. La sensación se asemeja a la de estar enamorado o terriblemente ansioso por algo. En ese lapso de tiempo situado en otro muy específico (debe ser domingo, no hay otra opción. aunque algún feriado suele servir.) pueden pasar varias cosas: desde la absoluta nada, un todo bastante considerable o bien algún que otro suceso que contribuya a tan detestable sentimiento.
A mí me sucede en este instante: alguien aparece después de un tiempo y se nota, realmente, que nada es como antes; otro, inteligente y manipulando sus catacterísticas, regresa, lastima y se va.
Ya no me agradan estos jueguitos. Ojalá existiera Dios para poder agarrármelas con él.