Hace tres años Elliott Smith decidió irse de un lugar que lo aquejó desde pequeño, que no supo apreciarlo como debería haberlo hecho y que lo golpeó con ganas. Lejos de sentir que la vida no vale lo suficiente, entiendo cómo pensaba este gran ser.
Estos últimos días no estuvieron exentos de odio y amor hacia la vida y todo lo que ella trae. Nada peor que la ciclotimia, que volverme más adolescente de lo que soy, que las confusiones y que el amor como tortura.
Los placebos no sirven, al menos no tanto.
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